Ediciones Nuestra Palabra - diciembre de 2009

FRENTE Y ACCIÓN DE MASAS POR LA PATRIA LIBERADA RUMBO AL SOCIALISMO

El rol de los comunistas en la

construcción de la unidad popular

 


Las exigencias de la situación política nacional e internacional nos imponen abordar la perspectiva de avanzar en la institucionalización del Partido Comunista Congreso Extraordinario y darle una mayor forma orgánica a su construcción.
Este tema está planteado fundamentalmente a partir de que durante un largo período, nos hemos asumido como una parte de los comunistas. Reconocíamos al Partido Comunista de la Argentina, al que aspirábamos recuperar para una ideología y una política coherente con el XVI Congreso, frente a las desviaciones que se habían producido en los últimos años.
Por un lado reivindicábamos la vigencia del PC de la Argentina y al mismo tiempo negábamos la representación de la dirección, del Comité. Central del mismo, por expresar otras concepciones ideológicas y políticas. Éramos y nos considerábamos, una parte de los comunista que disputaba ese Partido con la perspectiva de recuperarlo plenamente, con una nueva dirección del Partido, que asuma el pensamiento marxista leninista y plenamente la línea del XVI Congreso de frentismo de liberación nacional y social.


Un camino recorrido

Desde la fundación del PCCE en el año 1996 nuestra militancia fue recorriendo un camino no sencillo plagado de dificultades de diverso género; junto a la escasez de medios económicos que dificultó la posibilidad de un crecimiento más rápido, se agregaba la hostilidad exterior y el duro debate interno con sectores que rechazaban al Comité Central del PCA y por lo cual se incorporaron a nuestras filas, pero al mismo tiempo, por su dogmatismo, no compartían los contenidos principales del XVI Congreso.
Fuimos recorriendo un camino complejo en el que afirmamos nuestras convicciones ideológicas y una línea política, lo que produjo un proceso de autodepuración y simultáneamente de crecimiento entre las nuevas generaciones fruto de la coherencia y de una fuerte voluntad política.
Mantuvimos una práctica política frentista en todos estos años fieles al criterio de impulsar la unidad popular, intentamos iniciar un proceso de reunificación con el PCA, pero las diferentes y contrapuestas líneas políticas que sustentábamos lo hizo impracticable.
En esas circunstancias intentamos con los compañeros de Patria Libre iniciar el proceso de la construcción de una fuerza política de unidad de los revolucionarios con el objetivo de alcanzar el partido marxista-leninista con la línea del frentismo de liberación necesaria. Lamentablemente, con la decisión oportunista de Patria Libre de abandonar el rumbo en el que marchábamos en defensa del Proyecto Nacional y del Gobierno y de levantar una postura “poskirchnerista” que sólo le hacía y le hace el juego a la derecha, nos vimos obligados en el segundo semestre del 2007 a retirarnos de Libres del Sur.
Rápidamente recompusimos las filas del Partido; como Partido nos incorporamos al Frente Transversal Nacional y Popular acordando en la actitud hacia los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, valorando la decisión del FTNyP de poner el centro del trabajo en la clase obrera y de construir la unidad popular para lo cual venimos realizando múltiples intentos e iniciativas.
Simultáneamente volcamos nuestros esfuerzos a la formación política e ideológica de nuestros militantes y a profundizar el vínculo político con los trabajadores ocupados y desocupados, en las barriadas más humildes, con la joven generación trabajadora y estudiosa, lo que nos ha permitido tener una presencia y un reconocimiento de las organizaciones populares a lo que ayuda el importante crecimiento numérico y orgánico que tenemos, en particular durante este último año.
Durante todos estos años hemos realizado grandes esfuerzos buscando distintas formas de participación en un complejo proceso de debate, de disputa, y atentos a las sucesivas crisis y desgranamientos que se vienen produciendo desde hace más de quince años en el PC de Argentina, que lo ha llevado a ser prácticamente una fuerza sin presencia, sin una incidencia objetiva en los acontecimientos políticos nacionales y que ha quedado en cierta manera ubicado como una especie de vitrina desde la cual actúa un núcleo de cuadros, con una presencia internacional y ciertas apariciones nacionales, pero ajenas a toda construcción política seria y a toda presencia política en los grandes acontecimientos que estamos atravesando. Esa crisis se ha profundizado.
Hemos realizado grandes esfuerzos por tratar de llegar a una inteligencia común, siempre a partir de principios y de una identidad bien definida, que no han tenido resultados.
Nos encontramos con una concepción oportunista, que se fue moviendo y oscilando de posiciones de derecha a posiciones de izquierda sectaria. Con concesiones permanentes al trotskismo. Ante ello, en un proceso fue predominando naturalmente la confusión ideológica y política y el desánimo en los militantes del PCA. Este hecho llevó a que una gran mayoría se hayan retirado, refugiado en los movimientos sociales fundamentalmente, y otros hayan pasado a buscar en nuestro Partido un ámbito donde poder desarrollar su verdadero pensamiento en defensa del marxismo leninismo y del frentismo de liberación.


XVI Congreso (1986): Un hito trascendental

Hay un momento, vale la pena remitirse a él, que ha sido el XVI Congreso, como un hecho muy trascendente de la vida partidaria, y no sólo de la vida partidaria, sino que tuvo una repercusión importante en otros sectores revolucionarios de la Argentina.
Fundamentalmente por su valiente actitud de asumir autocríticamente errores cometidos durante distintos momentos de nuestro devenir histórico, y al mismo tiempo, con el espíritu de realizar un rescate de las mejores tradiciones revolucionarias de nuestro Partido. Rescate de la necesidad de la plena vigencia de un Partido Comunista marxista leninista, que defienda la línea del frentismo de liberación nacional y social, con vocación de Poder que era una de las carencias principales que definía la forma de actuar de nuestro Partido. De no construcción efectiva del frentismo de liberación y de no búsqueda efectiva de la construcción de una vanguardia, que nosotros considerábamos compartida o colectiva.
En el XVI Congreso pensábamos, y estábamos convencidos de que hay otras fuerzas revolucionarias, sobre todo que provienen del peronismo, de las masas peronistas, del nacionalismo popular revolucionario, que indudablemente son un componente ineludible del frentismo de liberación y también de la construcción de una fuerza política de vanguardia donde los comunistas, nuestro Partido, aspira desde su ideología jugar una papel trascendente pero no exclusivo.
En ese sentido fuimos hostigados por sectores que por un lado eran reacios a la autocrítica, y defensores de un Partido Comunista concebido como una vanguardia autoproclamada, o sea que automáticamente en algún momento nos iban a reconocer las masas como vanguardia. Esto realmente nos hacía mucho daño, teniendo en cuenta que conducía a la autodestrucción del Partido, por la actitud sectaria y fundamentalmente el rechazo del papel revolucionario de las masas peronistas y de otros sectores cristianos de liberación, en la construcción de una vanguardia unificada o compartida. Naturalmente ese fue un costado de los sectores que nos confrontaron.
Por otro lado, surgieron sectores, que a partir de una actitud aventurera y proclive a la alianza con el trotskismo, negaban toda la rica historia del Partido, también a nuestros fundadores y objetivamente promovían un proceso de disolución. En ese momento estaba en discusión, si era una disolución abrupta o un proceso escalonado de desarme del partido y de abandono de la ideología del marxismo leninismo.
El 17 Congreso del Partido sirvió justamente para que se empezara a imponer una metodología, a la que la dirección del PCA ha sido proclive permanentemente, que es la de la confusión. La confusión a través de encontrar formas de negar la esencia de los principios ideológicos y del frentismo de liberación, a través de formulaciones, de formas, que en cada momento contraponían el movimentismo con el frentismo de liberación, la unidad de izquierda al frentismo de liberación. Durante todo un período se encontró la manera de reivindicar el papel de una izquierda “roja” como la fuerza revolucionaria que era la alianza con el PO y con otros sectores del trotskismo como objetivo de toda una etapa.
Ambos enfoques generaban un clima de desgranamiento y de confusión en el PCA.


Por qué Partido Comunista Congreso Extraordinario

La actitud nuestra de defender posiciones rescatando los principios ideológicos, la identidad y la línea, los contenidos principales del XVI Congreso, llevaron naturalmente, a que fuéramos intervenidos, apartados del Partido. Esa fue la causa que nos obligó a constituir el PCCE en estos años, con el espíritu de que sea realmente un instrumento para la recuperación del PCA.
Después de haber realizado grandes esfuerzos en esa dirección nos encontramos con que nuestra presencia política con la línea del XVI Congreso, la línea de la unidad, fundamentalmente con las masas peronistas, con la actitud hacia el Gobierno Nacional, con Néstor Kirchner primero y Cristina después, y con nuestra presencia en las calles y en la construcción en el territorio, nos fue dando una característica muy particular. Fuimos teniendo un crecimiento objetivo, que provenía en los primeros momentos, de una buena parte de militantes de Libres del Sur que se sumaron a la fuerza de los comunistas de distintos lugares, en particular, de la Provincia de Buenos Aires. Después la incorporación de sectores de otras organizaciones sociales y políticas y en particular de comunistas que volvían a encontrar en el Partido la referencia para llevar adelante su ideología, que siempre la mantuvieron desde el punto de vista marxista leninista y para llevar adelante la línea del frentismo de liberación.
Lo cierto es que durante el conflicto del campo, al que se llamó de la 125 los comunistas tuvimos los reflejos políticos para actuar instantáneamente, estar en la Plaza de mayo el 25 de marzo, en momentos en que la derecha intentaba coparla para pedirle la renuncia a Cristina. Desde ese primer momento, nos fuimos ganando un respeto de otras fuerzas políticas y sociales y de otros militantes que empezaron a ver a los comunistas del Congreso Extraordinario como una fuerza coherente. Como una fuerza que desde un primer momento, defendió la gobernabilidad, cada conquista que se venía logrando y que al mismo tiempo reivindicaba la necesidad de profundizar la redistribución de la riqueza, para lo cual era y es necesario la construcción de una fuerza política frentista con base social que pueda efectivizar y garantizar un proceso profundo de cambios y al mismo tiempo tener la capacidad para defenderlos.


Un nuevo momento

Es en esa situación que fuimos produciendo una serie de hechos y presencias políticas que tuvieron un momento culminante en los actos que se realizaron en el Luna Park, pero en particular en el primer acto de la Unidad Popular, donde los comunistas del Congreso Extraordinario ocupamos una tribuna completa. Veníamos de dar otros pasos sobre todo a principios del año donde desarrollamos una cantidad de picnics, actividades donde participaron centenares y centenares de compañeros. Está claro que en ese proceso seguimos creciendo. Podemos afirmar, que se fue transitando un período donde fuimos siendo reconocidos y teniendo una mayor capacidad de movilización y presencia, hasta convertirnos en un Partido que a esta altura tiene un vínculo político con miles de trabajadores, de jóvenes, de hombres y mujeres de nuestro pueblo. Un partido que es reconocido.
Justamente, en la lucha por la personería en la Provincia de Buenos Aires, hubo que desarrollar encuentros con miles de personas con las que se dialogó, se habló de política y que nos permitió recoger miles de adhesiones a nuestro Partido para que también podamos tener, eventualmente, una presencia en el proceso electoral. Se empieza a contar, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, con un despliegue de masividad no desdeñable, asociada a una calidad social que nosotros la tenemos muy en cuenta.


Los trabajadores y la juventud

El vínculo con miles de nuevos trabajadores, que por un motivo u otros se encuentran cercanos o dentro de las filas del Partido, nos permite realmente afirmar nuestra coherencia no sólo en el plano ideológico sino también en la concepción de la construcción de un partido que básicamente arranque de la clase, de los sectores trabajadores, de los obreros, de los asalariados como parte principal; y de la joven generación en su conjunto, la estudiantil y la trabajadora que ha sido una especie de marca, de perfil que adquirieron los comunistas del Congreso Extraordinario. El PCCE de ser en los primeros momentos de los ’90, un grupo de comunistas que nos llamaban los de “las cabezas blancas”, pasó a ser un Partido esencialmente joven. Que tiene dirigentes jóvenes, militantes jóvenes y que al mismo tiempo empezó este año con la construcción y la realización de un Encuentro donde nace una Juventud Comunista mucho más joven todavía, en particular de 13 a 18 años.


El Partido que necesitamos

Los jóvenes van a ser garantía de la continuidad, de la dinámica, del espíritu creativo con la cual nosotros pensamos aplicar el marxismo leninismo en la Argentina. O sea, un Partido con principios, conociendo y recogiendo lo mejor de su historia y haciéndose cargo de su historia. Un Partido que tenga una identidad bien definida, y al mismo tiempo, que se adecue a las nuevas realidades históricas, a las nuevas realidades culturales, costumbres, hábitos. Un Partido en cierta manera moderno, que se pueda incorporar al proceso revolucionario en América Latina, en las mejores condiciones.
Se trata de construir un Partido de esas características e ir pensando en un período no lejano, en la realización de un Congreso constitutivo que le de forma orgánica y estatutaria acorde con los atributos que requiere un partido revolucionario.
Ello nos va permitir no cejar en la lucha por la unidad, en la lucha por el frentismo de liberación, no cejar en la unidad de los revolucionarios y tampoco cejar en la unidad de los comunistas.
Pensamos que más temprano que tarde buena parte de los comunistas nos vamos a reunir en un Partido Comunista común pero desde ya, consideramos que el PCCE es en este momento el continuador de las mejores tradiciones de los comunistas de la Argentina.