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Las
exigencias de la situación política nacional e internacional
nos imponen abordar la perspectiva de avanzar en la
institucionalización del Partido Comunista Congreso
Extraordinario y darle una mayor forma orgánica a su
construcción.
Este tema está planteado fundamentalmente a partir de que
durante un largo período, nos hemos asumido como una parte
de los comunistas. Reconocíamos al Partido Comunista de la
Argentina, al que aspirábamos recuperar para una ideología y
una política coherente con el XVI Congreso, frente a las
desviaciones que se habían producido en los últimos años.
Por un lado reivindicábamos la vigencia del PC de la
Argentina y al mismo tiempo negábamos la representación de
la dirección, del Comité. Central del mismo, por expresar
otras concepciones ideológicas y políticas. Éramos y nos
considerábamos, una parte de los comunista que disputaba ese
Partido con la perspectiva de recuperarlo plenamente, con
una nueva dirección del Partido, que asuma el pensamiento
marxista leninista y plenamente la línea del XVI Congreso de
frentismo de liberación nacional y social.
Un
camino recorrido
Desde la fundación del PCCE en el año 1996 nuestra
militancia fue recorriendo un camino no sencillo plagado de
dificultades de diverso género; junto a la escasez de medios
económicos que dificultó la posibilidad de un crecimiento
más rápido, se agregaba la hostilidad exterior y el duro
debate interno con sectores que rechazaban al Comité Central
del PCA y por lo cual se incorporaron a nuestras filas, pero
al mismo tiempo, por su dogmatismo, no compartían los
contenidos principales del XVI Congreso.
Fuimos recorriendo un camino complejo en el que afirmamos
nuestras convicciones ideológicas y una línea política, lo
que produjo un proceso de autodepuración y simultáneamente
de crecimiento entre las nuevas generaciones fruto de la
coherencia y de una fuerte voluntad política.
Mantuvimos una práctica política frentista en todos estos
años fieles al criterio de impulsar la unidad popular,
intentamos iniciar un proceso de reunificación con el PCA,
pero las diferentes y contrapuestas líneas políticas que
sustentábamos lo hizo impracticable.
En esas circunstancias intentamos con los compañeros de
Patria Libre iniciar el proceso de la construcción de una
fuerza política de unidad de los revolucionarios con el
objetivo de alcanzar el partido marxista-leninista con la
línea del frentismo de liberación necesaria.
Lamentablemente, con la decisión oportunista de Patria Libre
de abandonar el rumbo en el que marchábamos en defensa del
Proyecto Nacional y del Gobierno y de levantar una postura
“poskirchnerista” que sólo le hacía y le hace el juego a la
derecha, nos vimos obligados en el segundo semestre del 2007
a retirarnos de Libres del Sur.
Rápidamente recompusimos las filas del Partido; como Partido
nos incorporamos al Frente Transversal Nacional y Popular
acordando en la actitud hacia los gobiernos de Néstor y
Cristina Kirchner, valorando la decisión del FTNyP de poner
el centro del trabajo en la clase obrera y de construir la
unidad popular para lo cual venimos realizando múltiples
intentos e iniciativas.
Simultáneamente volcamos nuestros esfuerzos a la formación
política e ideológica de nuestros militantes y a profundizar
el vínculo político con los trabajadores ocupados y
desocupados, en las barriadas más humildes, con la joven
generación trabajadora y estudiosa, lo que nos ha permitido
tener una presencia y un reconocimiento de las
organizaciones populares a lo que ayuda el importante
crecimiento numérico y orgánico que tenemos, en particular
durante este último año.
Durante todos estos años hemos realizado grandes esfuerzos
buscando distintas formas de participación en un complejo
proceso de debate, de disputa, y atentos a las sucesivas
crisis y desgranamientos que se vienen produciendo desde
hace más de quince años en el PC de Argentina, que lo ha
llevado a ser prácticamente una fuerza sin presencia, sin
una incidencia objetiva en los acontecimientos políticos
nacionales y que ha quedado en cierta manera ubicado como
una especie de vitrina desde la cual actúa un núcleo de
cuadros, con una presencia internacional y ciertas
apariciones nacionales, pero ajenas a toda construcción
política seria y a toda presencia política en los grandes
acontecimientos que estamos atravesando. Esa crisis se ha
profundizado.
Hemos realizado grandes esfuerzos por tratar de llegar a una
inteligencia común, siempre a partir de principios y de una
identidad bien definida, que no han tenido resultados.
Nos encontramos con una concepción oportunista, que se fue
moviendo y oscilando de posiciones de derecha a posiciones
de izquierda sectaria. Con concesiones permanentes al
trotskismo. Ante ello, en un proceso fue predominando
naturalmente la confusión ideológica y política y el
desánimo en los militantes del PCA. Este hecho llevó a que
una gran mayoría se hayan retirado, refugiado en los
movimientos sociales fundamentalmente, y otros hayan pasado
a buscar en nuestro Partido un ámbito donde poder
desarrollar su verdadero pensamiento en defensa del marxismo
leninismo y del frentismo de liberación.
XVI Congreso (1986): Un hito trascendental
Hay un momento, vale la pena remitirse a él, que ha sido el
XVI Congreso, como un hecho muy trascendente de la vida
partidaria, y no sólo de la vida partidaria, sino que tuvo
una repercusión importante en otros sectores revolucionarios
de la Argentina.
Fundamentalmente por su valiente actitud de asumir
autocríticamente errores cometidos durante distintos
momentos de nuestro devenir histórico, y al mismo tiempo,
con el espíritu de realizar un rescate de las mejores
tradiciones revolucionarias de nuestro Partido. Rescate de
la necesidad de la plena vigencia de un Partido Comunista
marxista leninista, que defienda la línea del frentismo de
liberación nacional y social, con vocación de Poder que era
una de las carencias principales que definía la forma de
actuar de nuestro Partido. De no construcción efectiva del
frentismo de liberación y de no búsqueda efectiva de la
construcción de una vanguardia, que nosotros considerábamos
compartida o colectiva.
En el XVI Congreso pensábamos, y estábamos convencidos de
que hay otras fuerzas revolucionarias, sobre todo que
provienen del peronismo, de las masas peronistas, del
nacionalismo popular revolucionario, que indudablemente son
un componente ineludible del frentismo de liberación y
también de la construcción de una fuerza política de
vanguardia donde los comunistas, nuestro Partido, aspira
desde su ideología jugar una papel trascendente pero no
exclusivo.
En ese sentido fuimos hostigados por sectores que por un
lado eran reacios a la autocrítica, y defensores de un
Partido Comunista concebido como una vanguardia
autoproclamada, o sea que automáticamente en algún momento
nos iban a reconocer las masas como vanguardia. Esto
realmente nos hacía mucho daño, teniendo en cuenta que
conducía a la autodestrucción del Partido, por la actitud
sectaria y fundamentalmente el rechazo del papel
revolucionario de las masas peronistas y de otros sectores
cristianos de liberación, en la construcción de una
vanguardia unificada o compartida. Naturalmente ese fue un
costado de los sectores que nos confrontaron.
Por otro lado, surgieron sectores, que a partir de una
actitud aventurera y proclive a la alianza con el trotskismo,
negaban toda la rica historia del Partido, también a
nuestros fundadores y objetivamente promovían un proceso de
disolución. En ese momento estaba en discusión, si era una
disolución abrupta o un proceso escalonado de desarme del
partido y de abandono de la ideología del marxismo
leninismo.
El 17 Congreso del Partido sirvió justamente para que se
empezara a imponer una metodología, a la que la dirección
del PCA ha sido proclive permanentemente, que es la de la
confusión. La confusión a través de encontrar formas de
negar la esencia de los principios ideológicos y del
frentismo de liberación, a través de formulaciones, de
formas, que en cada momento contraponían el movimentismo con
el frentismo de liberación, la unidad de izquierda al
frentismo de liberación. Durante todo un período se encontró
la manera de reivindicar el papel de una izquierda “roja”
como la fuerza revolucionaria que era la alianza con el PO y
con otros sectores del trotskismo como objetivo de toda una
etapa.
Ambos enfoques generaban un clima de desgranamiento y de
confusión en el PCA.
Por qué
Partido Comunista Congreso Extraordinario
La actitud nuestra de defender posiciones rescatando los
principios ideológicos, la identidad y la línea, los
contenidos principales del XVI Congreso, llevaron
naturalmente, a que fuéramos intervenidos, apartados del
Partido. Esa fue la causa que nos obligó a constituir el
PCCE en estos años, con el espíritu de que sea realmente un
instrumento para la recuperación del PCA.
Después de haber realizado grandes esfuerzos en esa
dirección nos encontramos con que nuestra presencia política
con la línea del XVI Congreso, la línea de la unidad,
fundamentalmente con las masas peronistas, con la actitud
hacia el Gobierno Nacional, con Néstor Kirchner primero y
Cristina después, y con nuestra presencia en las calles y en
la construcción en el territorio, nos fue dando una
característica muy particular. Fuimos teniendo un
crecimiento objetivo, que provenía en los primeros momentos,
de una buena parte de militantes de Libres del Sur que se
sumaron a la fuerza de los comunistas de distintos lugares,
en particular, de la Provincia de Buenos Aires. Después la
incorporación de sectores de otras organizaciones sociales y
políticas y en particular de comunistas que volvían a
encontrar en el Partido la referencia para llevar adelante
su ideología, que siempre la mantuvieron desde el punto de
vista marxista leninista y para llevar adelante la línea del
frentismo de liberación.
Lo cierto es que durante el conflicto del campo, al que se
llamó de la 125 los comunistas tuvimos los reflejos
políticos para actuar instantáneamente, estar en la Plaza de
mayo el 25 de marzo, en momentos en que la derecha intentaba
coparla para pedirle la renuncia a Cristina. Desde ese
primer momento, nos fuimos ganando un respeto de otras
fuerzas políticas y sociales y de otros militantes que
empezaron a ver a los comunistas del Congreso Extraordinario
como una fuerza coherente. Como una fuerza que desde un
primer momento, defendió la gobernabilidad, cada conquista
que se venía logrando y que al mismo tiempo reivindicaba la
necesidad de profundizar la redistribución de la riqueza,
para lo cual era y es necesario la construcción de una
fuerza política frentista con base social que pueda
efectivizar y garantizar un proceso profundo de cambios y al
mismo tiempo tener la capacidad para defenderlos.
Un nuevo momento
Es en esa situación que fuimos produciendo una serie de
hechos y presencias políticas que tuvieron un momento
culminante en los actos que se realizaron en el Luna Park,
pero en particular en el primer acto de la Unidad Popular,
donde los comunistas del Congreso Extraordinario ocupamos
una tribuna completa. Veníamos de dar otros pasos sobre todo
a principios del año donde desarrollamos una cantidad de
picnics, actividades donde participaron centenares y
centenares de compañeros. Está claro que en ese proceso
seguimos creciendo. Podemos afirmar, que se fue transitando
un período donde fuimos siendo reconocidos y teniendo una
mayor capacidad de movilización y presencia, hasta
convertirnos en un Partido que a esta altura tiene un
vínculo político con miles de trabajadores, de jóvenes, de
hombres y mujeres de nuestro pueblo. Un partido que es
reconocido.
Justamente, en la lucha por la personería en la Provincia de
Buenos Aires, hubo que desarrollar encuentros con miles de
personas con las que se dialogó, se habló de política y que
nos permitió recoger miles de adhesiones a nuestro Partido
para que también podamos tener, eventualmente, una presencia
en el proceso electoral. Se empieza a contar, sobre todo en
la Provincia de Buenos Aires, con un despliegue de masividad
no desdeñable, asociada a una calidad social que nosotros la
tenemos muy en cuenta.
Los trabajadores y la juventud
El vínculo con miles de nuevos trabajadores, que por un
motivo u otros se encuentran cercanos o dentro de las filas
del Partido, nos permite realmente afirmar nuestra
coherencia no sólo en el plano ideológico sino también en la
concepción de la construcción de un partido que básicamente
arranque de la clase, de los sectores trabajadores, de los
obreros, de los asalariados como parte principal; y de la
joven generación en su conjunto, la estudiantil y la
trabajadora que ha sido una especie de marca, de perfil que
adquirieron los comunistas del Congreso Extraordinario. El
PCCE de ser en los primeros momentos de los ’90, un grupo de
comunistas que nos llamaban los de “las cabezas blancas”,
pasó a ser un Partido esencialmente joven. Que tiene
dirigentes jóvenes, militantes jóvenes y que al mismo tiempo
empezó este año con la construcción y la realización de un
Encuentro donde nace una Juventud Comunista mucho más joven
todavía, en particular de 13 a 18 años.
El Partido que necesitamos
Los jóvenes van a ser garantía de la continuidad, de la
dinámica, del espíritu creativo con la cual nosotros
pensamos aplicar el marxismo leninismo en la Argentina. O
sea, un Partido con principios, conociendo y recogiendo lo
mejor de su historia y haciéndose cargo de su historia. Un
Partido que tenga una identidad bien definida, y al mismo
tiempo, que se adecue a las nuevas realidades históricas, a
las nuevas realidades culturales, costumbres, hábitos. Un
Partido en cierta manera moderno, que se pueda incorporar al
proceso revolucionario en América Latina, en las mejores
condiciones.
Se trata de construir un Partido de esas características e
ir pensando en un período no lejano, en la realización de un
Congreso constitutivo que le de forma orgánica y estatutaria
acorde con los atributos que requiere un partido
revolucionario.
Ello nos va permitir no cejar en la lucha por la unidad, en
la lucha por el frentismo de liberación, no cejar en la
unidad de los revolucionarios y tampoco cejar en la unidad
de los comunistas.
Pensamos que más temprano que tarde buena parte de los
comunistas nos vamos a reunir en un Partido Comunista común
pero desde ya, consideramos que el PCCE es en este momento
el continuador de las mejores tradiciones de los comunistas
de la Argentina. |