Buenos Aires, 8 de julio de 2009

 

Declaración Política del Partido Comunista Congreso Extraordinario

El balance electoral y la necesidad
de una nueva fuerza política nacional y popular


Para poder elaborar conclusiones del resultado electoral del pasado 28 de junio y en particular de la sorpresiva derrota en la Pcia. de Bs. As., es necesario tener en cuenta un conjunto de factores.
En primer lugar, consideramos que no prosperó el intento desde el gobierno nacional de plantear la confrontación entre dos modelos de país y ubicar qué estaba en juego en esta elección, es decir, la posibilidad de profundizar los logros económicos y sociales producidos durante los últimos años y consolidar el proceso iniciado de redistribución de la riqueza, la política de Memoria, Verdad y Justicia, la reestructuración democrática de la Corte Suprema y en el ámbito de las Fuerzas Armadas, la política exterior y de integración latinoamericana, frente a los intentos de quienes pretenden restaurar plenamente el neoliberalismo. Estos últimos lograron distorsionar el eje principal de la disputa, manipulando el sentido del voto al esconder sus verdaderas intenciones.
Los grandes medios de comunicación jugaron un rol decisivo al instalar otra agenda en la campaña con el propósito de desinformar sobre lo realizado y explotar cualquier posibilidad que estimule el malhumor social en torno a problemas reales, como por ejemplo la seguridad, en su mayoría magnificándolos catastróficamente. Se produjo un vaciamiento de los contenidos principales en juego, los que fueron sustituidos por una abierta agresividad utilizando cualquier medio, inclusive la chabacanería con programas de “entretenimiento” como el de Tinelli, todos con el objetivo común de deteriorar la imagen de los candidatos oficialistas. La posibilidad de implementar cambios en materia audiovisual a través de una nueva Ley de Radiodifusión multiplicó los intentos desestabilizadores de los grandes medios.
La crisis con los intereses sojeros en torno a la Resolución 125 por las retenciones produjo un vuelco sustancial en la clase media rural y los pueblos del interior de la pampa húmeda. Fue determinante el desgaste provocado al gobierno por el accionar destituyente de los grandes grupos terratenientes y rentistas, quienes descargaron todo su peso para abortar uno de los primeros ensayos redistributivos del gobierno nacional, movilizando además a una significativa base social en defensa de sus intereses.
Otro elemento es el de la crisis económica internacional. Si bien los efectos de la misma fueron menguados en nuestro país gracias a las políticas establecidas durante estos 6 años, es necesario reconocer que no dejó de golpearnos ya que después de crecer sostenidamente a tasas chinas, hoy el gobierno se esfuerza por evitar la recesión, sostener la producción y defender los puestos de trabajo. La nacionalización de las AFJP jugó un rol fundamental en la lucha por impedir que la crisis nos golpee mucho más duramente. Pero los grandes medios de difusión se encargaron de ocultar la tremenda crisis que ya provocó en el mundo 50 millones de nuevos desocupados, responsabilizando al mismo tiempo al gobierno nacional de los efectos causados por la profunda crisis generada en particular por el gran capital financiero de los Estados Unidos.
 


La ausencia de una nueva fuerza política

En este marco, la ausencia de una fuerza política que respalde los cambios necesarios llevó en la Provincia de Buenos Aires a Néstor Kirchner a ponerse al frente del Partido Justicialista y encabezar la lista de diputados. Sin esta actitud el resultado hubiera sido catastrófico. Si bien Kirchner logró disciplinar a una parte de los intendentes y dirigentes justicialistas y encolumnarlos detrás de su candidatura, otro sector sustancial de la estructura del PJ optó por cuidar sus propios intereses locales y no impulsó a su militancia al esfuerzo por contribuir al triunfo de Kirchner.
Valoramos mucho la participación y el sacrificio durante estos meses de la militancia de un conjunto de organizaciones políticas y sociales en todo el país, entre ellas el PCCE, que contribuyeron mediante múltiples actos e iniciativas a apuntalar las candidaturas del Frente para la Victoria. Destacamos los dos multitudinarios actos en el Luna Park con la presencia de Kirchner organizados por estos espacios unitarios que no pertenecen al PJ, tanto de la Provincia de Buenos Aires como de la Capital Federal.
Las fuerzas que mayoritariamente respaldaron al gobierno en 14 de las 24 provincias del país, y que representaron un poco más del 30% de los votos, permitieron que este se mantenga como la primera minoría a nivel nacional, y también en las cámaras de Diputados y Senadores, con posibilidades de consensuar y alcanzar la mayoría parlamentaria y el quórum necesario estableciendo alianzas con sectores que no responden a la derecha. En el campo de la oposición se observan con nitidez dos espacios principales, uno de ellos integrado por los sectores más conservadores y de la derecha peronista, y otro que podríamos denominar panradicalismo donde confluyen radicales, de la coalición cívica y el socialismo. Si bien ambos espacios experimentaron un crecimiento, sus resultados fueron desparejos en el mapa nacional, lo que permite afirmar que en esta elección no hubo grandes ganadores ni grandes perdedores.
En toda la región sojera de la pampa húmeda es donde perdimos más votos. No obstante se esperaban grandes diferencias a favor del gobierno especialmente en el segundo cordón del conurbano bonaerense donde se concentra la población más humilde, lo que permitía suponer que de todas formas se iba a triunfar. Sin embargo, si bien se ganó en esos distritos por importantes diferencias, el resultado no fue tan rotundo como el esperado. Evidentemente han influido los efectos de la crisis internacional e insuficiencias y errores del propio gobierno que facilitaron un creciente malestar a partir de dificultades con el trabajo, abarrotamiento de centros de salud por la gripe A y otros factores. La previsión de obtener entre 38 y 40% de los votos fue frustrada en parte por estas causas a las que se agregan el sabotaje de algunos intendentes y dirigentes del PJ. La presentación de la lista de centroizquierda encabezada por Martín Sabbattella, obteniendo un 6% de los votos, terminó facilitando la derrota del kirchnerismo en la Provincia de Buenos Aires, ya que la diferencia con el primero fue de poco más del 2%. Respecto a esto, las elecciones demostraron que aquellos que privilegiaron por convicción o especulación electoralista su diferenciación por izquierda con el gobierno nacional y contribuyeron a debilitar sus posiciones, facilitaron objetivamente el triunfo de la derecha en la Provincia de Buenos Aires.
Es evidente que el accionar de los sectores reaccionarios y los grandes medios de comunicación junto a las limitaciones y errores propios, y el desgaste que ha sufrido después de 6 años de gestión el gobierno, han nublado los importantes logros obtenidos después de 30 años de privaciones y explican este resultado electoral.

 


Urge la construcción de un Frente
Nacional, Popular, Pluralista y Democrático


Saludamos la decisión que acaba de expresar Néstor Kirchner de ponerse al frente de la construcción de una nueva fuerza política que contenga a una parte de los gobernadores, intendentes, legisladores y militantes del PJ que acompañan el rumbo, pero que no se agote allí sino que salga al encuentro de otras identidades políticas, organizaciones sindicales, sociales y culturales, y miles de militantes dispuestos a defender lo conquistado corrigiendo lo que haya que corregir, cerrarle el paso a la derecha, asegurar la gobernabilidad y profundizar el proceso de redistribución de la riqueza e integración latinoamericana.
El establishment y los intereses económicos que se mueven detrás de los grandes multimedios junto a la derecha política estimulados por el resultado electoral, vienen a cobrar sus beneficios y desestabilizar al gobierno. La eliminación de las retenciones, terminar con las paritarias, reducir la obra pública, achicar el papel del Estado y el gasto fiscal hoy en beneficio de los más humildes, y un dólar alto que debilite el salario serán los próximos intentos de los sectores reaccionarios, al mismo tiempo que procurarán hacer retroceder la política de hermandad latinoamericana que impulsa el gobierno. Se auguran momentos de mayor conflictividad social en el que será fundamental en particular el rol del movimiento obrero, de la CGT y la CTA para defender los logros alcanzados en beneficio de los trabajadores y frenar la fuerte presión de los factores de poder por recuperar privilegios perdidos.
No es poco lo que está en juego: la gobernabilidad, lo conquistado y la necesidad de profundizar el rumbo. Nos cabe a todos los luchadores valorar en profundidad la coyuntura actual, los peligros y las posibilidades, y estar a la altura de los acontecimientos. Se trata de un momento trascendental donde sólo la cohesión de una fuerza política nacional y popular, junto al creciente compromiso militante en las calles y lugares de trabajo y estudio nos puede permitir impedir la derechización de la Argentina, lo que significaría un duro golpe para nuestro pueblo y para todos los pueblos latinoamericanos. Hoy enfrentamos en nuestra región una ofensiva del imperialismo norteamericano y sus aliados, que con el golpe fascista en Honduras o apelando a otras formas de desestabilización, se lanzan a detener el avance de las fuerzas patrióticas y revolucionarias en el continente.
Apoyándonos en los millones de votos que a pesar de la tremenda acción psicológica han mantenido su respaldo al gobierno, junto a aquellos sectores dispuestos a enfrentar a la derecha, vamos por más, vamos por su organización y crecimiento, porque son muchos más los que aprueban los cambios producidos desde el 25 de mayo de 2003 y porque es la voluntad de la mayoría de los argentinos.