|
Declaración Política del Partido Comunista Congreso
Extraordinario
El balance
electoral y la necesidad
de una nueva fuerza política nacional y popular
Para poder elaborar conclusiones del resultado electoral del pasado
28 de junio y en particular de la sorpresiva derrota en la Pcia. de
Bs. As., es necesario tener en cuenta un conjunto de factores.
En primer lugar, consideramos que no prosperó el intento desde el
gobierno nacional de plantear la confrontación entre dos modelos de
país y ubicar qué estaba en juego en esta elección, es decir, la
posibilidad de profundizar los logros económicos y sociales
producidos durante los últimos años y consolidar el proceso iniciado
de redistribución de la riqueza, la política de Memoria, Verdad y
Justicia, la reestructuración democrática de la Corte Suprema y en
el ámbito de las Fuerzas Armadas, la política exterior y de
integración latinoamericana, frente a los intentos de quienes
pretenden restaurar plenamente el neoliberalismo. Estos últimos
lograron distorsionar el eje principal de la disputa, manipulando el
sentido del voto al esconder sus verdaderas intenciones.
Los grandes medios de comunicación jugaron un rol decisivo al
instalar otra agenda en la campaña con el propósito de desinformar
sobre lo realizado y explotar cualquier posibilidad que estimule el
malhumor social en torno a problemas reales, como por ejemplo la
seguridad, en su mayoría magnificándolos catastróficamente. Se
produjo un vaciamiento de los contenidos principales en juego, los
que fueron sustituidos por una abierta agresividad utilizando
cualquier medio, inclusive la chabacanería con programas de
“entretenimiento” como el de Tinelli, todos con el objetivo común de
deteriorar la imagen de los candidatos oficialistas. La posibilidad
de implementar cambios en materia audiovisual a través de una nueva
Ley de Radiodifusión multiplicó los intentos desestabilizadores de
los grandes medios.
La crisis con los intereses sojeros en torno a la Resolución 125 por
las retenciones produjo un vuelco sustancial en la clase media rural
y los pueblos del interior de la pampa húmeda. Fue determinante el
desgaste provocado al gobierno por el accionar destituyente de los
grandes grupos terratenientes y rentistas, quienes descargaron todo
su peso para abortar uno de los primeros ensayos redistributivos del
gobierno nacional, movilizando además a una significativa base
social en defensa de sus intereses.
Otro elemento es el de la crisis económica internacional. Si bien
los efectos de la misma fueron menguados en nuestro país gracias a
las políticas establecidas durante estos 6 años, es necesario
reconocer que no dejó de golpearnos ya que después de crecer
sostenidamente a tasas chinas, hoy el gobierno se esfuerza por
evitar la recesión, sostener la producción y defender los puestos de
trabajo. La nacionalización de las AFJP jugó un rol fundamental en
la lucha por impedir que la crisis nos golpee mucho más duramente.
Pero los grandes medios de difusión se encargaron de ocultar la
tremenda crisis que ya provocó en el mundo 50 millones de nuevos
desocupados, responsabilizando al mismo tiempo al gobierno nacional
de los efectos causados por la profunda crisis generada en
particular por el gran capital financiero de los Estados Unidos.
La ausencia de una nueva fuerza
política
En este marco, la ausencia de una fuerza política que respalde los
cambios necesarios llevó en la Provincia de Buenos Aires a Néstor
Kirchner a ponerse al frente del Partido Justicialista y encabezar
la lista de diputados. Sin esta actitud el resultado hubiera sido
catastrófico. Si bien Kirchner logró disciplinar a una parte de los
intendentes y dirigentes justicialistas y encolumnarlos detrás de su
candidatura, otro sector sustancial de la estructura del PJ optó por
cuidar sus propios intereses locales y no impulsó a su militancia al
esfuerzo por contribuir al triunfo de Kirchner.
Valoramos mucho la participación y el sacrificio durante estos meses
de la militancia de un conjunto de organizaciones políticas y
sociales en todo el país, entre ellas el PCCE, que contribuyeron
mediante múltiples actos e iniciativas a apuntalar las candidaturas
del Frente para la Victoria. Destacamos los dos multitudinarios
actos en el Luna Park con la presencia de Kirchner organizados por
estos espacios unitarios que no pertenecen al PJ, tanto de la
Provincia de Buenos Aires como de la Capital Federal.
Las fuerzas que mayoritariamente respaldaron al gobierno en 14 de
las 24 provincias del país, y que representaron un poco más del 30%
de los votos, permitieron que este se mantenga como la primera
minoría a nivel nacional, y también en las cámaras de Diputados y
Senadores, con posibilidades de consensuar y alcanzar la mayoría
parlamentaria y el quórum necesario estableciendo alianzas con
sectores que no responden a la derecha. En el campo de la oposición
se observan con nitidez dos espacios principales, uno de ellos
integrado por los sectores más conservadores y de la derecha
peronista, y otro que podríamos denominar panradicalismo donde
confluyen radicales, de la coalición cívica y el socialismo. Si bien
ambos espacios experimentaron un crecimiento, sus resultados fueron
desparejos en el mapa nacional, lo que permite afirmar que en esta
elección no hubo grandes ganadores ni grandes perdedores.
En toda la región sojera de la pampa húmeda es donde perdimos más
votos. No obstante se esperaban grandes diferencias a favor del
gobierno especialmente en el segundo cordón del conurbano bonaerense
donde se concentra la población más humilde, lo que permitía suponer
que de todas formas se iba a triunfar. Sin embargo, si bien se ganó
en esos distritos por importantes diferencias, el resultado no fue
tan rotundo como el esperado. Evidentemente han influido los efectos
de la crisis internacional e insuficiencias y errores del propio
gobierno que facilitaron un creciente malestar a partir de
dificultades con el trabajo, abarrotamiento de centros de salud por
la gripe A y otros factores. La previsión de obtener entre 38 y 40%
de los votos fue frustrada en parte por estas causas a las que se
agregan el sabotaje de algunos intendentes y dirigentes del PJ. La
presentación de la lista de centroizquierda encabezada por Martín
Sabbattella, obteniendo un 6% de los votos, terminó facilitando la
derrota del kirchnerismo en la Provincia de Buenos Aires, ya que la
diferencia con el primero fue de poco más del 2%. Respecto a esto,
las elecciones demostraron que aquellos que privilegiaron por
convicción o especulación electoralista su diferenciación por
izquierda con el gobierno nacional y contribuyeron a debilitar sus
posiciones, facilitaron objetivamente el triunfo de la derecha en la
Provincia de Buenos Aires.
Es evidente que el accionar de los sectores reaccionarios y los
grandes medios de comunicación junto a las limitaciones y errores
propios, y el desgaste que ha sufrido después de 6 años de gestión
el gobierno, han nublado los importantes logros obtenidos después de
30 años de privaciones y explican este resultado electoral.
Urge la construcción de un
Frente
Nacional, Popular, Pluralista y Democrático
Saludamos la decisión que acaba de expresar Néstor Kirchner de
ponerse al frente de la construcción de una nueva fuerza política
que contenga a una parte de los gobernadores, intendentes,
legisladores y militantes del PJ que acompañan el rumbo, pero que no
se agote allí sino que salga al encuentro de otras identidades
políticas, organizaciones sindicales, sociales y culturales, y miles
de militantes dispuestos a defender lo conquistado corrigiendo lo
que haya que corregir, cerrarle el paso a la derecha, asegurar la
gobernabilidad y profundizar el proceso de redistribución de la
riqueza e integración latinoamericana.
El establishment y los intereses económicos que se mueven detrás de
los grandes multimedios junto a la derecha política estimulados por
el resultado electoral, vienen a cobrar sus beneficios y
desestabilizar al gobierno. La eliminación de las retenciones,
terminar con las paritarias, reducir la obra pública, achicar el
papel del Estado y el gasto fiscal hoy en beneficio de los más
humildes, y un dólar alto que debilite el salario serán los próximos
intentos de los sectores reaccionarios, al mismo tiempo que
procurarán hacer retroceder la política de hermandad latinoamericana
que impulsa el gobierno. Se auguran momentos de mayor conflictividad
social en el que será fundamental en particular el rol del
movimiento obrero, de la CGT y la CTA para defender los logros
alcanzados en beneficio de los trabajadores y frenar la fuerte
presión de los factores de poder por recuperar privilegios perdidos.
No es poco lo que está en juego: la gobernabilidad, lo conquistado y
la necesidad de profundizar el rumbo. Nos cabe a todos los
luchadores valorar en profundidad la coyuntura actual, los peligros
y las posibilidades, y estar a la altura de los acontecimientos. Se
trata de un momento trascendental donde sólo la cohesión de una
fuerza política nacional y popular, junto al creciente compromiso
militante en las calles y lugares de trabajo y estudio nos puede
permitir impedir la derechización de la Argentina, lo que
significaría un duro golpe para nuestro pueblo y para todos los
pueblos latinoamericanos. Hoy enfrentamos en nuestra región una
ofensiva del imperialismo norteamericano y sus aliados, que con el
golpe fascista en Honduras o apelando a otras formas de
desestabilización, se lanzan a detener el avance de las fuerzas
patrióticas y revolucionarias en el continente.
Apoyándonos en los millones de votos que a pesar de la tremenda
acción psicológica han mantenido su respaldo al gobierno, junto a
aquellos sectores dispuestos a enfrentar a la derecha, vamos por
más, vamos por su organización y crecimiento, porque son muchos más
los que aprueban los cambios producidos desde el 25 de mayo de 2003
y porque es la voluntad de la mayoría de los argentinos.
|