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La batalla principal es crear
conciencia y organización
La ausencia de la fuerza política frentista necesaria continúa
siendo el Talón de Aquiles de este proceso. Los sectores del PJ, la
izquierda, la centroizquierda y el progresismo comprometidos con los
cambios en nuestra Patria, deberemos confluir más temprano que tarde
en la construcción de ese instrumento, sin personalismos ni
mezquindades, ubicando las tareas de la unidad en consonancia con lo
que está en juego.
Frente a la tendencia a la pérdida de la hegemonía yanqui a nivel
global, se afirma la decisión del establishment, la derecha, el FMI
y los Estados Unidos, de restaurar el neoliberalismo en la
Argentina, en América Latina y en el mundo. Este es el objetivo
principal de la fuerte ofensiva que enfrentamos en esta etapa. La
dramática situación que atraviesan los países del este europeo y
otros como en el caso de Grecia evidencian que la única respuesta
del imperialismo frente a la crisis estructural es más
neoliberalismo, ajustes y medidas contra el pueblo, arrastrándolos
al mismo pozo que en nuestro país estalló en el 2001.
En un reciente informe ante el Congreso norteamericano, el director
de Inteligencia Nacional de ese país señaló que en América Latina la
‘gobernabilidad democrática’ será posible sólo en aquellas naciones
con “democracias responsables, liberalización económica y relaciones
positivas con los Estados Unidos”. Advirtieron también sobre “el
populismo y el estatismo” en la región. Es el anuncio de una mayor
agresividad en el marco del plan político y militar que los yanquis
han definido en la actual coyuntura.
Lo nuevo en Latinoamérica es la disposición de los pueblos a luchar
contra el neoliberalismo, concientes de los peligros y también de
las posibilidades, de que habrá avances y también retrocesos, como
ocurrió recientemente en Chile. Al mismo tiempo, los resultados
electorales en Bolivia y Uruguay, las transformaciones que llevan
adelante los países integrantes del ALBA con Cuba y Venezuela al
frente, el significativo crecimiento de la candidata Dilma Roussef
en Brasil hacia las próximas presidenciales de octubre, y la
decisión de la presidenta Cristina Fernández de profundizar el rumbo
antineoliberal en nuestro país, nos hablan de una tendencia vigente
en América Latina, que sólo podrá sostenerse frente a un enemigo aún
poderoso reafirmando los lazos de unidad e integración regional, tal
como se ratificó días atrás en la Cumbre de Cancún.
En la Argentina, las primeras señales de un 2010 con fuerte
recuperación económica en favor fundamentalmente de los sectores
populares, enfrenta el accionar de grandes multinacionales y
empresas formadoras de precios que mediante la inflación y el
aumento del costo de vida pretenden incrementar sus márgenes de
renta licuando el poder adquisitivo del salario y de importantes
beneficios como en las asignaciones y jubilaciones que permitieron
un gran impulso del consumo en el último periodo. La maniobra
antipatriótica y antipopular en torno al Banco Central, es un
ejemplo contundente de la fuerte embestida del poder real contra el
gobierno nacional, que intenta empujarlo nuevamente hacia el
endeudamiento y a un callejón sin otra salida que achicar el gasto
público, interrumpir las obras de infraestructura, abandonar la
política de creación de puestos de trabajo, etc. En este escenario,
la oposición aún no logra superar su fragmentación objetiva, y sólo
aparece homogénea por el accionar de los grandes medios de
comunicación y en particular de Clarín, que los cohesiona en la
tarea de desgaste permanente de la presidenta y el gobierno en su
conjunto. Es notable la ausencia de propuestas por parte del arco
opositor; en realidad, no pueden explicitar de cara al pueblo que
sus únicos deseos son el retorno al neoliberalismo.
Nos encontramos ante una situación muy particular, donde las
transformaciones logradas durante estos años se encuentran por
delante del nivel de conciencia alcanzado por franjas importantes de
la sociedad, influenciadas por el descontento cotidiano que
descargan los medios masivos de difusión, y por treinta años de
hegemonía neoliberal que dejaron profundas huellas. La base de apoyo
del Proyecto Nacional que encabezan Néstor y Cristina Kirchner es
más homogénea, pero todavía con dificultades para elevar el grado de
consenso general en torno a las medidas del gobierno. La batalla
principal es por la conciencia, el esclarecimiento y la
organización.
La ausencia de la fuerza política frentista necesaria continúa
siendo el Talón de Aquiles de este proceso. Los sectores del PJ, la
izquierda, la centroizquierda y el progresismo comprometidos con los
cambios en nuestra Patria, deberemos confluir más temprano que tarde
en la construcción de ese instrumento, sin personalismos ni
mezquindades, ubicando las tareas de la unidad en consonancia con lo
que está en juego.
Las jornadas del 5 y 6 de marzo con 500 mesas en las calles para
difundir la importancia de la asignación universal por hijo y el
plan de cooperativas Argentina Trabaja, forman parte de las
iniciativas impulsadas por intendentes, organizaciones políticas y
movimientos sociales que venimos recorriendo un camino en común,
conformando un núcleo desde el cual contribuir a recomponer el
Frente para la Victoria, que deberá agrupar a todos los sectores
dispuestos a sostener y profundizar el proceso abierto en mayo del
2003. La convocatoria realizada por el Movimiento Evita a un Acto en
Ferro el próximo 11 de marzo con la presencia de otros agrupamientos
como el Frente Transversal y fuerzas aliadas, motiva también nuestra
adhesión y disposición de participar identificados con el llamado a
defender a la Presidenta y al proyecto nacional.
En la confrontación que se incrementa día a día, ganaremos y
perderemos batallas. Quieren restaurar el modelo de represión,
ajustes y privatizaciones que dejó a la Argentina al borde de la
desintegración. Será una lucha sin tregua, que afrontaremos sin
escepticismos ni optimismo exagerado, movilizados en las calles,
frente al Parlamento, permanentemente. Como hace 200 años, es una
misma lucha en toda América Latina, y sólo unidos en un bloque común
de naciones podremos parir un nuevo tiempo para nuestros pueblos.
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