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NUESTRA PALABRA - 29/06/2012

Impuesto a las ganancias y asignaciones familiares
Demandas gremiales
y proyecto nacional


El reclamo desde distintos sectores que confluyen bajo la “proclama” de Hugo Moyano por la elevación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y la eliminación de los topes salariales para la aplicación de las asignaciones familiares, pretende confundir con peligrosos objetivos desestabilizadores.


Siempre es necesario repasar el recorrido que se ha hecho desde el 2003 respecto de las políticas de Estado que han ido incluyendo a cada vez más argentinos, sea con la generación de los 5 millones de puestos de trabajo, la extensión de la asignación por hijo para los desocupados o trabajadores en negro y embarazadas, la recomposición salarial de la mano de las paritarias, el desarrollo de la obra pública, entre otras cuestiones. Todas se han entrelazado conformando el conjunto de medidas con las que el Estado fue recuperando la capacidad de generar recursos fiscales para la protección y sostenimiento de los distintos aspectos de nuestra economía. Ejemplos de esto son los subsidios a los servicios públicos o el programa REPRO que desde el 2008 hasta la actualidad completa los salarios de los trabajadores evitando que sean despedidos.

Sobre impuestos y asignaciones


Respecto al llamado impuesto a las ganancias y la acusación del Estado depredador, cabe señalar que se tributa en la mayoría de los países y que en el nuestro alcanza a una pequeña porción de trabajadores. Hay que tener en cuenta no sólo que la gran parte de los asalariados no recibe los mínimos estipulados para el pago impositivo, sino que todavía hay un tercio que se encuentra en situación informal. Es de destacar que el mundo de los que contribuyen con este tributo incluye desde trabajadores en relación de dependencia –con su variedad de oficios y actividades-, cuentapropistas y hasta quienes ocupan altos puestos gerenciales. Sucede además, que hay una mayor cantidad de trabajadores alcanzados por el impuesto debido a los sucesivos aumentos salariales. El carácter progresivo del tributo define que contribuya más, quien mayores ingresos tiene. La cuarta categoría contempla un mínimo para los solteros de $ 5.782 pesos y para los casados con dos hijos la cifra es de $ 7.998 pesos, representando el 19% de los trabajadores registrados y el 8.6% del total de los ocupados.
La Argentina tiene el piso más alto de la región para el cálculo del impuesto y es necesario señalar que es coparticipable, es decir que todas las provincias reciben una parte de su recaudación. Este tributo, como el IVA que pagamos todos sin excepción, integra el conjunto de recursos fiscales con los que cuenta el Estado nacional para continuar con su política redistributiva que se traduce, por ejemplo, en la construcción de escuelas, viviendas y caminos.
En relación a las asignaciones familiares, el tope mensual máximo está instituido para los salarios de hasta $ 5.200 pesos, no estableciendo ningún límite para los casos de licencia por maternidad. Aquí tampoco puede entenderse el concepto de equidad como la universalización de derechos sin que se contemplen las situaciones reales y concretas, más aún en el marco de una realidad económica que se acompleja en el orden nacional por incidencia directa de la crisis global.

La parte y el todo

En estos años, el gobierno nacional fue actualizando las asignaciones familiares y es legítimo pensar que en muchos casos -no en todos- todavía sea insuficiente. Lo mismo respecto de los valores del mínimo no imponible y sus porcentajes de deducción para las categorías más bajas. Pero para continuar respondiendo a las demandas genuinas de los distintos sectores es necesario sopesar las posibilidades reales en cada momento, no sea que una supuesta mejora para una franja impacte en el conjunto del pueblo de forma negativa.
La disputa de fondo es por la redistribución de la riqueza. Quienes aparecen agazapados detrás de esta confrontación son aquellos sectores monopólicos de ganancias extraordinarias que pretenden abortar un proceso que ha afectado objetivamente sus intereses en beneficio del conjunto del pueblo.

En numeros

Sólo el 19% de los trabajadores registrados tributan ganancias, mientras que el 81% restante se encuentra por debajo del mínimo no imponible. Ese 19% de trabajadores con ingresos más elevados concentran el 41% de la masa salarial total, mientras que el 81% restante acapara el 59% de los salarios.