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NUESTRA PALABRA - 29/06/2012

No al golpismo en Paraguay, en Argentina y en América Latina

El golpe parlamentario en el Paraguay que en 24 horas logró destituir al presidente Fernando Lugo nos habla del tipo de ofensiva que los yanquis han desplegado por estas horas en nuestra región. Estos golpes blandos, no convencionales, van ensayando formas novedosas de desestabilización política y económica, que en apariencia no violan el “orden institucional”. Los sucesos de Honduras en el año 2009, donde también la Corte Suprema fue partícipe del zarpazo contra Zelaya, inauguraron un camino que se ha replicado y perfeccionado según las características propias de cada país, donde los monopolios multimediáticos juegan un rol determinante en este propósito de “ablandar” lo que constituyen verdaderos golpes contra las libertades democráticas. Vale reproducir las recientes palabras del compañero Raúl Castro: “Hace años afirmé que cuando se vieran afectados los intereses del imperialismo norteamericano en el continente, volverían los golpes de estado; y volvieron, aunque disfrazados”.
Nuevamente, ha sido contundente e inmediata la respuesta de América Latina y en particular de los países sudamericanos frente a esta embestida destituyente que se concretó en Paraguay, que acecha desde hace meses al gobierno del compañero Evo Morales en Bolivia, y que se intensifica en la Argentina en este mismo momento. La decisión de no reconocer al gobierno de facto de Federico Franco, el retiro de los embajadores y la suspención temporal de Paraguay de las Cumbres del MERCOSUR y UNASUR realizadas en Mendoza, lograron aislar a los golpistas mientras crece la presión interna y externa para que no se consolide el golpe, lo que representaría un peligro latente para toda la región. Son grandes los intereses norteamericanos en el Paraguay, asentado sobre una porción importante del Acuífero Guaraní, uno de los reservorios de agua más importantes del mundo.
En simultáneo con la destitución de Lugo, se producía en nuestro país el lockout patronal impulsado por Hugo Moyano y los empresarios dueños del transporte de carga. Es evidente a quien beneficiaba el clima de zozobra generado por el desabastecimiento de combustible que de prolongarse derivaría en un cese de todas las actividades. Después el Grupo Clarín ofreció su mejor tribuna para convocar a la movilización en Plaza de Mayo, que incluyó el respaldo de la Iglesia Católica y la Mesa de Enlace, entre otros. A la luz de los resultados, la concentración no colmó las expectativas tan fogoneadas desde los medios de comunicación. Menos el mentado paro general. Detrás del reclamo por el Impuesto a las Ganancias, es decir a los altos ingresos que constituyen el 19% del total de los asalariados registrados, quedó evidenciado el objetivo de condicionar y desestabilizar al gobierno que más derechos y conquistas restituyó al conjunto de los trabajadores. Preparaba también la derecha una mezcla explosiva con la provocación en el yacimiento Cerro Dragón en Chubut, con el objetivo de generar un escenario similar al de Curuguaty, que posibilitó la consumación del golpe en Paraguay.
Es necesario volver sobre el mensaje de la compañera Cristina para comprender lo que está en juego. “En el mundo están todos en el Titanic, nosotros hemos construido este bote en el que está la Argentina, que está aguantando la tormenta con todo, y veo que los principales beneficiarios de ese proyecto están tratando de pinchar el bote con la lógica del escorpión -alertó la Presidenta-. La verdad que no lo entiendo. Salvo que haya algo más que cuestiones gremiales, a la luz de los acontecimientos que son públicos y notorios en la región.”
La Presidenta viene de participar en la Cumbre del G20, donde junto a otras naciones emergentes argumentó por qué nuestros países no están dispuestos a aplicar las políticas que generaron más de 50 millones de nuevos desocupados en el mundo desde el estallido de la crisis estructural del neoliberalismo en el 2008. La visita del primer ministro chino Wen Jiabao, los acuerdos estratégicos concretados con nuestro país y con el MERCOSUR, en el mismo momento en que los yanquis se lanzan contra nuestros pueblos, tienen un significado esencialmente antiimperialista. Esto también explica el odio incontenible que impulsa a la oligarquía en nuestro país, cuyos ataques a la compañera Cristina incorporan cada día una mayor agresividad.
Los sucesos en el Paraguay corroboran que el enemigo corre con gran ventaja si los pueblos no contamos con los instrumentos políticos necesarios que nos permitan estar en condiciones de defender las conquistas alcanzadas frente a los intentos permanentes del poder real por imponer nuevamente su hegemonía. Debe aleccionarnos y estimularnos a redoblar los esfuerzos por construir la fuerza frentista, política y social, que bajo el liderazgo de Cristina sea capaz de contener en su seno a todos aquellos dispuestos a defender y consolidar lo conquistado. Sin sectarismos ni hegemonismos. Sin concederle a la derecha la más mínima ventaja.