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NUESTRA PALABRA - 14/06/2012 |
HACIA LA CUMBRE
DEL G-20
Un mundo en crisis y en
disputa
La Cumbre del G-20
expresará, con mayor crudeza, la confrontación que está
planteada en la actualidad entre las naciones emergentes y
las fuerzas imperialistas.
Desde el estallido de la crisis del neoliberalismo en 2008,
17 gobiernos se desplomaron en Europa, acorralados por una
creciente resistencia popular. Los responsables de la
hecatombe económica, política y social, aquellos que
impusieron un patrón de acumulación sostenido en la
especulación financiera, fueron los primeros y únicos
beneficiados. Estados Unidos inició la saga inyectando miles
de millones de dólares para el rescate de los bancos. En la
actualidad, su deuda pública, de 15,23 billones de dólares,
supera al Producto Bruto Interno. Pero siguen emitiendo
billetes sin respaldo en la producción, mientras su ejército
de desocupados llegó en 2011 a los 14 millones de
ciudadanos.
Europa estableció las mismas prioridades con sucesivos
salvatajes al sistema financiero: en dólares, 338 mil
millones para Grecia, 106 mil millones para Irlanda, 97 mil
millones para Portugal, y días atrás se destinaron 124 mil
millones para España. El costo se paga abajo con ajuste y
más ajuste. Uno de cada cuatro españoles está desocupado,
más del 25 % de los griegos vive en la pobreza, y se espera
para este año un retroceso del 3% de PBI portugués y una
desocupación superior al 15%. Las economías más fuertes,
como Alemania y Francia, que imponen las condiciones en la
Eurozona, continúan profundizando sus tendencias recesivas.
Los recientes resultados electorales en ambos países
reflejaron el contundente rechazo social.
Este complejo panorama es el que se debatirá en la próxima
Cumbre del G-20 que se realizará en los próximos días. Las
medidas adoptadas por los países centrales a instancias del
FMI y sus anexos, como el Banco Central Europeo, agudizaron
el escenario de crisis y contracción de la economía mundial,
con efectos cada día más agresivos. China, la India y
Brasil, naciones que integran el BRICS -principal motor de
desarrollo del mundo de hoy- ya han acusado una
desaceleración objetiva en sus niveles de crecimiento. La
Argentina no es una isla y por tanto no está ajena a estas
dificultades. Es por eso que regionalmente y al interior de
estos países se refuerzan las acciones que preserven los
avances conquistados, protegiendo fundamentalmente la
industria nacional y los puestos de trabajo de los millones
que se han incorporando a la estructura productiva durante
la última década.
La Cumbre del G-20 nuevamente expresará, con mayor crudeza,
la disputa que está planteada en la coyuntura actual. La
confrontación entre quienes pujan por un nuevo orden
económico mundial, que ofrezca una perspectiva de
supervivencia al conjunto de la humanidad, frente a una
oligarquía financiera transnacional, envuelta en guerras de
conquista y en una crisis sin fondo, pero dispuesta como
nunca a mantener sus posiciones.
La resistencia crece y un mundo mejor no sólo es posible
sino cada día más necesario.
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