Imágenes relacionadas
 

 
 
NUESTRA PALABRA - 14/07/2011

OSVALDO PUGLIESE
Profeta en su tierra

Hacedor de nuestra cultura popular, sostuvo de modo inseparable su compromiso con la lucha de los trabajadores y su trascendente labor de músico y director.

Evocar a Osvaldo Pugliese es acercarse al piano y a su or-questa. Pero antes, al barrio de Villa Crespo que lo acunó con las voces de inmigrantes y obreros, lo rodeó de los primeros acordes en familia y le garantizó el estudio de la música clásica.
No hubo nada que lo detuviera en esa escuela de clubes de barrios en los que interpretar lo formaban tanto como el espacio académico: “Yo he escuchado conjuntos mediocres en los barrios, con poca musicalidad pero con mucho carácter. Eso me sirvió para buscar una síntesis porque el saber musical no alcanza por sí mismo, hace falta también una fuerte dosis de milonga”.
Don Osvaldo valoraba su actividad como un quehacer en el que las fronteras entre la creación y el trabajo no existían, por lo que consideró necesaria la formación del sindicato de músicos del que exhibía, con orgullo, el número cinco de su carnet.
La preocupación por la Guerra Civil Española lo acercó al Partido Comunista de la Argentina al que se incorporó y del que ha dicho: “El PC me dio vuelta la rosca: su ideología, su militancia, me hicieron cambiar la manera de existir (…). Para mí el Partido es la respiración diaria”.
En 1939 formó su primera orquesta que lo tuvo como director desde el piano durante los 55 años de vida de ese colectivo musical que recibió a cantores y músicos aprendices y a la vez portadores de arreglos y composiciones nuevas, logrando así la síntesis entre las viejas raíces y las transformaciones estilísticas. El rasgo distintivo de sus formaciones musicales fue el del funcionamiento en cooperativas: lejos del divismo y hecha carne la idea de que todos eran trabajadores, ganaban su salario por igual.
En las épocas en que el maestro se ausentaba del escenario por ser un preso político, la orquesta salía a tocar de todas formas colocando un clavel rojo en el piano. En 1957, durante la dictadura de Rojas y Aramburu, se llevó a cabo el operativo “Cardenal” por el que Pugliese quedó detenido junto a un centenar de militantes comunistas en el barco “París”. Entre algunos compañeros hallaron un piano –cosas de la vida- y movilizados por el espíritu militante escriben “Anclado en el París”, que lleva la misma música que el conocido tango.
El Maestro llevó sus composiciones a la Unión Soviética y a la gloriosa Revolución Cubana haciéndole escuchar a Fidel la milonga que le había compuesto junto a Domingo Arcidiacono: “Fidel, tu nombre es bandera contra el yugo colonial, es por eso que los pueblos te rodean, fraternal”.
Falleció el 25 de julio de 1995, a los noventa años. Un cortejo de claveles rojos lo acompañaron como así también los compases de su eterna Yumba.