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6 y 7 DE MAYO DE 2011

Se realizó la Conferencia Nacional del PCCE


DECLARACIÓN DE LA MANZANA DE LAS LUCES

Cristina 2011, para defender  y profundizar lo conquistado


 
 
NUESTRA PALABRA - CONFERENCIA NACIONAL

CONFERENCIA NACIONAL DEL PCCE – 6 y 7 MAYO DE 2011

Resolución Política

 

América Latina avanza en un mundo en transición

 

Realizamos la Conferencia Nacional de nuestro Partido en un contexto nacional y latinoamericano muy especial. Por primera vez en 200 años, América Latina tiene la oportunidad histórica de continuar y hacer realidad los sueños por los que dieron su vida San Martín, Bolívar, Sucre, O’ Higgins, Artigas, José Martí y otros héroes de nuestro continente. Hoy estamos librando nuevas Batallas de Ayacucho por conquistar la segunda y definitiva independencia latinoamericana.

De aquellas heroicas luchas nacen las raíces que hicieron posible que en el Bicentenario de la fundación de la Patria Grande tengamos “presidentes que se parecen a sus pueblos”, que en distintos niveles confrontan con el neoliberalismo. Hoy constituyen una realidad palpable la UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos, concientes de que no hay proyecto nacional posible sin unidad regional. Hoy la lucha sigue siendo por la Libertad y por la Igualdad en tierra de Paz.

Hubiera sido difícil concebir el momento actual de América Latina sin la resistencia heroica de Cuba Socialista con sus aportes teóricos a la lucha contra el neoliberalismo, y el ejemplo de Fidel y Raúl junto a ese maravilloso pueblo que tuvo al Che como uno sus principales constructores.

El telón de fondo y contracara de esta realidad es la profunda crisis estructural del capitalismo definida como el principio del ocaso del neoliberalismo a escala global. Esta crisis agudizó la tendencia al fascismo del imperialismo norteamericano, lanzado hacia nuevas guerras de conquista que ponen en riesgo el futuro de la humanidad.

Cada día se afirma más en los pueblos la necesidad de luchar por un mundo multipolar. Transcurridas dos décadas de la desintegración de la Unión Soviética y el campo socialista, del anuncio triunfal del fin de la historia y de las ideologías, hoy crece la certeza de que un mundo mejor es posible. Fidel lo vaticinó hace más de 10 años, cuando habló de la necesidad de “construir la globalización de la solidaridad, socialista, comunista, o como finalmente se llame”.

 

200 años de lucha y una oportunidad histórica

 

La historia de nuestro pueblo es en esencia la historia de profundas luchas democráticas, populares y revolucionarias. Primero fue la resistencia indígena al yugo colonial; luego la Revolución de Mayo de 1810 y la tradición patriótica encarnada en Mariano Moreno, Belgrano, Castelli y Monteagudo; la Gesta Sanmartiniana; la Vuelta de Obligado frente a la agresión anglo-francesa; las primeras huelgas obreras del siglo XX impulsadas por anarquistas, socialistas y comunistas; el Grito de Alcorta, la Semana Trágica y la Patagonia Rebelde por más derechos sociales y libertades públicas; la Reforma Universitaria de 1918; más tarde la lucha contra la Década Infame; el acontecimiento histórico, popular y de masas que significó el 17 de octubre de 1945; la resistencia al golpe gorila y el Córdobazo; los 30 mil compañeros desaparecidos en la lucha por una Patria Liberada y el ejemplo cada día más vivo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo; los héroes caídos en Malvinas por nuestra soberanía.

En cada circunstancia histórica, cada generación asumió los desafíos de la hora. Siempre los jóvenes fueron un motor esencial para impulsar nuevas transformaciones. Hoy no es la excepción. 

La resistencia al neoliberalismo tuvo como desenlace la pueblada de diciembre de 2001. En ese contexto surge un emergente que supo interpretar el sentir de nuestro pueblo e iniciar un complejo camino de reconstrucción nacional. Ese emergente fue Néstor Kirchner.

Han transcurrido 8 años desde aquel momento. Difícilmente en la historia de nuestro país haya habido un gobierno que en un periodo tan breve pudiera revertir situaciones tan dolorosas como las que se han remontado en estos años. Dos genocidios: el de la Dictadura, y el genocidio social consumado por el neoliberalismo con el hambre de millones y millones.

La asunción de Cristina Fernández en 2007 inició una etapa de profundización de las conquistas alcanzadas. En tan sólo tres años y enfrentando la permanente desestabilización de la derecha, se adoptaron reformas de carácter estratégico que tienden hacia cambios estructurales en nuestra Patria. Néstor y Cristina demostraron estar a la izquierda del sentido común de la sociedad, que todavía conserva reflejos cultivados durante 30 años de neoliberalismo.

 

Construir la fuerza política frentista para defender y profundizar lo conquistado

 

Meses antes de su fallecimiento, Néstor Kirchner había señalado que sólo habíamos avanzado un 10% de lo necesario. Era conciente de que había que resolver una etapa, la de atravesar el infierno que vivíamos como consecuencia de dos genocidios en la Argentina. Dejaba claro que quedaban deudas muy grandes para resolver con la Nación, con los trabajadores y con nuestro pueblo. Proponía, en definitiva, construir el “puente de plata” para los futuros cambios de fondo que siguen siendo necesarios en nuestra Patria.

Este año será decisivo para la historia de nuestro país. Después de largas décadas en las que se alternaron invariablemente los golpes de Estado con breves etapas de democracia restringida; después del genocidio social que comenzó con la última dictadura y estalló en el 2001, tenemos la oportunidad histórica de alcanzar un tercer gobierno consecutivo de carácter nacional y popular si Cristina es reelegida. Esto es lo que se definirá en octubre: la profundización de los cambios o el retorno al más crudo neoliberalismo.

Ha crecido y crece la aprobación de la Presidenta y su acción de gobierno. Pero debemos advertir cualquier sesgo triunfalista, porque el enemigo va a intentar por todos los medios torcer el rumbo en la Argentina y en América Latina.

El llamado a construir el Frente Nacional, Popular y Democrático que sea capaz de institucionalizar el modelo que se inició en el 2003, es claramente la tarea, el desafío y la responsabilidad prioritaria que tenemos por delante. Los comunistas hemos sostenido en muchas oportunidades nuestra opinión acerca de que la ausencia de esa fuerza política frentista es el Talón de Aquiles de este proceso. Este será un requisito esencial para poder avanzar.

Un peligro objetivo sería no poner fin a la “feria de vanidades” que a veces amenaza la unidad de quienes sostenemos este proceso. El poder real, las grandes corporaciones empresarias y mediáticas, apuestan como recurso desesperado a fracturar el frente interno del kirchnerismo. Buscan establecer cuñas con la CGT, con el PJ, con las organizaciones sociales o el kirchnerismo no peronista, con el único fin de desgastar a Cristina y aventar una luz de esperanza hacia octubre. Sería un verdadero crimen anteponer aspiraciones personales o de grupos perdiendo de vista lo mucho que está en juego

 

El Partido que necesitamos

 

Realizamos esta Conferencia celebrando tres aniversarios muy especiales: los 15 años del Partido Comunista Congreso Extraordinario; 90 años de la Federación Juvenil Comunista y 8 años de kirchnerismo en la Argentina. La construcción del frentismo, de la unidad de los revolucionarios y el desarrollo del Partido fueron los ejes principales de nuestra acción política, afirmada en los principios esenciales del marxismo leninismo. Por eso entendemos que el PCCE es continuador de las mejores tradiciones del Partido Comunista de la Argentina, fundado hace ya 93 años por los camaradas Victorio Codovilla y Rodolfo Ghioldi.

Las exigencias de la situación política nacional e internacional nos imponen la necesidad de avanzar en la institucionalización del Partido y desarrollar su estructura organizativa en un plano superior. Construir colectivos de dirección mejor conformados, darle carnadura a los frentes de Prensa y Finanzas y asumir en otro nivel las tareas de Organización. Debemos ir recuperando los principios y atributos leninistas desde la realidad de cada lugar.

El periódico Nuestra Palabra ha jugado un rol fundamental en la cohesión ideológica y en la formación de nuestros militantes durante estos 15 años. Hoy necesitamos un periódico actualizado que además sea un motor para la acción política en cada momento, lo que requiere agilizar las formas y una mayor periodicidad.

Otro desafío es abordar la tarea de la formación de cuadros. Proponemos ir perfilando un Centro de Estudios para la investigación y el estudio de los nuevos fenómenos. Un ámbito donde puedan transitar centenares de compañeros por una escolaridad formativa de carácter fundamentalmente político, ideológico e histórico.

 

Los comunistas y nuestro aporte a la unidad popular

 

No concebimos una organización creciendo en sí misma, mirándose el ombligo, sino la construcción de un fuerte Partido Comunista en la Argentina que pueda realizar un aporte sustancial al proceso de unidad de los revolucionarios para poder pensar en los cambios de fondo necesarios.

Es la primera vez en la historia política de nuestro país que los comunistas, en este caso representados por el PCCE, no sólo respalda algunas medidas positivas de un gobierno, sino que compromete su militancia y apoyo sin vacilaciones al Proyecto Nacional que encabeza la compañera Cristina. Garantizar su reelección en octubre es la tarea de las tareas y a ello destinaremos nuestros mayores esfuerzos. Es esta una de las resoluciones principales de esta Conferencia.

Si Cristina es reelegida, tendremos 4 años más para profundizar los cambios y consolidar ese “puente de plata” del que nos hablaba Néstor Kirchner; 4 años más para organizar desde abajo hacia arriba la fuerza política frentista que esté en condiciones de defender el rumbo ante las agresiones de la derecha, y avanzar; y 4 años más que nos permitan a los comunistas fortalecer al Partido con el compromiso de jugar un papel decisivo desde la izquierda a la gestación de la necesaria unidad popular.

Entendemos que el proceso en marcha constituye un valioso aporte en la lucha por alcanzar el objetivo revolucionario de la liberación nacional y social y el camino argentino al Socialismo, que nos permita resolver los problemas estructurales y alumbrar un futuro pleno para nuestro pueblo.

Asumir este desafío histórico es luchar por hacer realidad el mandato esencial de unidad y organización que Néstor Kirchner nos legó, es decir, la construcción de un Frente Nacional, Popular y Democrático a lo largo y ancho del país. En ello está el compromiso militante, comunista y frentista del PCCE y su Federación Juvenil Comunista.