Imágenes relacionadas

 
 
 
NUESTRA PALABRA - 07/09/2010

Macri, las listas negras
y la educación pública


Desde que asumió Mauricio Macri como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los estudiantes junto con la comunidad educativa vivimos una situación de conflicto permanente, directamente proporcional al deterioro que sufre la Educación Pública como consecuencia de la política neoliberal y al servicio de las grandes empresas que viene operando el macrismo desde el momento en que pisó Jefatura de Gobierno.
El antecedente más reciente es el conflicto que vivimos los estudiantes en 2008, cuando tuvimos que copar las calles para exigir que repongan las miles de becas para estudiantes de pocos recursos que el gobierno porteño había recortado. Y hoy volvemos a salir, cansados de escuchar que el gobierno de Macri y su ministro de Educación, Bullrich, hayan ejecutado tan sólo el 7% del presupuesto destinado para la educación pública mientras los subsidios a las escuelas privadas acumulan un aumento del 160%; cansados de que en pleno invierno falte el gas en más de 50 escuelas y no hayamos recibido ni siquiera una señal de que hay voluntad política de repararlo.
Ante la falta de respuesta, 28 colegios fueron tomados, y la primera que apareció no fue la esperada: la resolución 921750 dirigida a los directivos de las escuelas que recomienda hacer listas con los nombres y apellidos de los estudiantes que participan de las tomas y entregárselas a la policía, verdaderas listas negras que a pocos días del 16 de septiembre nos hacen acordar a la dictadura militar y a las peores épocas que vivió nuestro país.
La educación es un ejemplo que deja cada vez más en claro la contradicción principal entre los dos modelos de país que hoy se disputan en la Argentina: es el de los colegios que se caen a pedazos, los pibes que sufren el frío por no tener gas y las listas negras enmarcadas en una política orientada a criminalizar la protesta y la pobreza o el Proyecto Nacional y Popular que vienen impulsando los compañeros Néstor y Cristina con la Ley de Escuelas Técnicas que recupera la formación técnica para un país con trabajo e industria; la Ley Nacional de Educación que rompe con la Ley Federal de Educación menemista al plantear la Educación como un derecho social, como tarea indelegable e insustituible del Estado, y como obligatoria desde el ciclo Inicial hasta la Escuela Media; la Ley de Financiamiento Educativo que aumenta el presupuesto de un 3,7% del PBI que era en 2003 a un 6% del PBI (que además acumula un crecimiento del 50%); los aumentos salariales, la Asignación Universal por Hijo y muchas otras medidas que demuestran que poco a poco vamos alcanzando la educación que necesitamos.
El lugar de los estudiantes está junto al Proyecto Nacional, y nuestro compromiso en organizarnos y luchar por lograr que se exprese también en la Capital Federal.
 

  Leandro